La sostenibilidad demanda un compromiso global y multiplicativo con el futuro

Por Monserrat Chodil Soto.- La sostenibilidad se ha convertido en una prioridad mundial frente a las múltiples crisis que amenazan el bienestar del planeta y de las personas. La crisis climática, los conflictos, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social ponen en riesgo el derecho a vivir en un entorno seguro y saludable, especialmente para los niños y niñas (UNICEF, 2025). En este contexto, la sostenibilidad no es solo una meta ambiental, sino una forma integral de desarrollo que busca equilibrar las dimensiones económica, comunitaria y ecológica del progreso humano.

Tres pilares para un equilibrio duradero

De acuerdo con Naciones Unidas, la sostenibilidad consiste en satisfacer las necesidades del presente sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. Este enfoque se sostiene sobre tres pilares interdependientes: el ambiental, el social y el económico (Naciones Unidas, s.f., como se citó en UNICEF, 2025).

La sostenibilidad ambiental implica proteger los ecosistemas, reducir las emisiones de carbono y conservar la biodiversidad, asegurando que los recursos naturales puedan regenerarse. La sostenibilidad social, en tanto, busca garantizar la equidad y la justicia, promoviendo sociedades inclusivas donde todas las personas tengan acceso a educación, salud y oportunidades de desarrollo. Finalmente, la sostenibilidad económica procura un crecimiento estable que no provoque desigualdad ni destruya los ecosistemas de los que depende (Giani, 2025).

El equilibrio entre estos tres componentes es esencial. Tal como señala Giani (2025), cuando se avanza en uno de los pilares, los otros también se benefician: proteger el medioambiente mejora la salud social y previene crisis económicas asociadas a la escasez de recursos. Por eso, los desafíos de sostenibilidad deben abordarse desde una perspectiva integral, articulando esfuerzos de gobiernos, empresas y ciudadanía.

Sostenibilidad y bienestar infantil

La sostenibilidad no solo concierne al futuro del planeta, sino también al presente de millones de niños y niñas. Según UNICEF (2025), más de mil millones de menores viven expuestos a riesgos extremos derivados del cambio climático, la contaminación y la pobreza. La falta de acceso a agua potable o servicios básicos afecta directamente su salud, educación y desarrollo, perpetuando ciclos de desigualdad. Frente a ello, la sostenibilidad social y económica desempeñan un papel clave: sin justicia ni estabilidad, los derechos de la infancia se ven comprometidos.

El Plan de Acción sobre Sostenibilidad y Cambio Climático 2023–2030 de UNICEF propone tres ejes estratégicos para enfrentar esta crisis: proteger, empoderar y reducir. Se busca adaptar los servicios sociales al cambio climático, educar a los jóvenes en conciencia ambiental y disminuir las emisiones de las operaciones institucionales (UNICEF, 2025). Esta estrategia refuerza la idea de que los niños y adolescentes no son solo víctimas del problema, sino también agentes de cambio capaces de liderar un futuro sostenible.

Un marco global para el desarrollo sostenible

La sostenibilidad global se orienta a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos por la Organización de las Naciones Unidas. Estos 17 objetivos abarcan desde la erradicación de la pobreza hasta la acción por el clima y la igualdad de género, proponiendo una hoja de ruta común para transformar el mundo hacia 2030 (como se citó en UNICEF, 2025). Al mismo tiempo, acuerdos multilaterales como el Acuerdo de París, el Marco de Sendai o los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos consolidan compromisos internacionales para frenar el calentamiento global y proteger a las poblaciones más vulnerables (UNICEF, 2023).

El desafío de la sostenibilidad requiere acción conjunta. Como advierte Giani (2025), la coordinación entre los sectores político, empresarial y social es indispensable para que las políticas ambientales y económicas se mantengan en equilibrio. UNICEF (2023) complementa esta visión al enfatizar que la colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil puede generar un impacto real en la protección de los derechos de la infancia y la preservación del planeta.

Así, la sostenibilidad es mucho más que una política ambiental: es un principio de justicia intergeneracional que busca asegurar que todas las personas puedan vivir en un entorno digno, equitativo y saludable. Su éxito depende de la cooperación global, la innovación y el compromiso ético de cada actor social. Crear un futuro sostenible requiere tomar decisiones hoy con la mirada puesta en el mañana, entendiendo que la salud de las personas y la del planeta están profundamente interconectadas.

Fuentes:

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *