Por Monserrat Chodil Soto.- El calentamiento global no solo altera ecosistemas, economías y sistemas productivos: también profundiza desigualdades históricas. Diversos informes internacionales coinciden en que el cambio climático afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas, especialmente en regiones rurales, indígenas y zonas afectadas por conflictos. Esta realidad exige incorporar la perspectiva de género como eje central de las políticas climáticas y de adaptación.
De acuerdo con ONU Mujeres (2025), los factores que impulsan la crisis climática están estrechamente vinculados a las desigualdades de género. Sus análisis proyectan que hasta 158 millones de mujeres y niñas adicionales podrían caer en la pobreza hacia 2050, una cifra significativamente más alta que la de hombres y niños. La inseguridad alimentaria también evidencia esta brecha: actualmente, 47,8 millones más de mujeres que de hombres la experimentan.
Responsabilidades desiguales, riesgos desiguales
En muchas regiones, son las mujeres quienes garantizan el acceso a alimentos, agua y combustibles para sus hogares. Cuando estos recursos escasean, producto de sequías o degradación ambiental, ellas deben recorrer mayores distancias y asumir más cargas. ONU Mujeres (2025) documenta que este fenómeno también conduce a que muchas niñas abandonen sus estudios para apoyar estas tareas domésticas ampliadas.
Este escenario coincide con lo que reporta ONU Cambio Climático (2022), que advierte que los fenómenos meteorológicos extremos afectan directamente estas labores cotidianas, incrementando la carga de trabajo y la exposición al riesgo. En países africanos, por ejemplo, la migración masculina hacia ciudades para buscar empleo tras sequías o inundaciones deja a muchas mujeres a cargo de la tierra sin el respaldo legal necesario para gestionarla.
Más violencia en contextos de crisis climática
El deterioro ambiental también está relacionado con un incremento en la violencia de género. ONU Mujeres (2025) señala investigaciones que muestran aumentos de hasta 28% en femicidios durante olas de calor, además de un mayor riesgo de trata de personas, violencia sexual en contextos de conflicto y matrimonio infantil. Esto se intensifica en comunidades donde ya existen desigualdades arraigadas.
La evidencia recopilada por ONU Cambio Climático (2022) llega a conclusiones similares: los desastres ambientales y la inestabilidad económica incrementan los matrimonios tempranos como estrategia desesperada de supervivencia en lugares como Bangladesh, Etiopía o Kenia.
Vulnerabilidad en desastres naturales y salud
Las mujeres también tienen menores probabilidades de sobrevivir a desastres ambientales debido a brechas históricas en acceso a información, movilidad y toma de decisiones (ONU Mujeres, 2025). Tras estos eventos, las dificultades para acceder a ayuda humanitaria se agravan, lo que genera ciclos prolongados de vulnerabilidad.
Los efectos climáticos también amenazan la salud materna y neonatal. La evidencia recogida por ONU Mujeres (2025) muestra que el calor extremo aumenta la probabilidad de mortinatos, y que la expansión de enfermedades como malaria, dengue o Zika afecta con especial fuerza a mujeres embarazadas.
Interseccionalidad: cuando las desigualdades se acumulan
Los impactos del cambio climático no afectan a todas las mujeres por igual. ONU Mujeres (2025) enfatiza que mujeres indígenas, afrodescendientes, con discapacidad, LGBTIQ+, mayores, migrantes o rurales enfrentan riesgos exacerbados. Como explica la defensora Matcha Phorn-in, citada en el mismo informe, “si eres invisible en la vida diaria, tampoco serás considerada en una crisis”.
En primera línea: mujeres liderando la resiliencia
Aunque la vulnerabilidad es alta, las mujeres también protagonizan soluciones climáticas. El reportaje de Sevillano (2025) en El País muestra ejemplos concretos. En Bolivia, Porfiria Gonzáles lidera iniciativas de ecoturismo comunitario en el Camino del Takesi, donde —según Codespa— el 60% de las participantes son mujeres. Su rol tradicional como garantes de la alimentación las posiciona como actores clave en restauración de ecosistemas, gestión del agua y preservación de la biodiversidad.
El informe de ONU Cambio Climático (2022) complementa esta mirada al destacar que, cuando tienen acceso equitativo a recursos y toma de decisiones, las mujeres adoptan medidas más sostenibles y mejoran indicadores como seguridad alimentaria, movilidad y uso energético.
Además, organizaciones internacionales destacan proyectos que fortalecen el liderazgo femenino en adaptación climática: desde tecnologías de recolección de agua en India (Bhungroo), hasta estrategias de manejo de manglares con participación de mujeres en Guatemala o programas comunitarios en Fiyi (Sevillano, 2025).
Una agenda urgente: incluirlas en la toma de decisiones
Aunque la participación femenina en espacios de alto nivel aún es insuficiente —solo tres de los 17 órganos de la CMNUCC tenían más del 50% de representación femenina en 2024 (Sevillano, 2025)—, existe consenso en que su liderazgo es indispensable. En la COP27, las Partes reafirmaron que la acción climática solo será efectiva si incluye el liderazgo “pleno, significativo e igualitario” de las mujeres.
La igualdad de género, no es un complemento ni un enfoque adicional: es una condición necesaria para diseñar políticas climáticas más resistentes, inclusivas y sostenibles.
Bibliografía:
- ONU MUJERES. (2025, 21 abril). Las correlaciones entre desigualdad de género y cambio climático. ONU MUJERES. https://www.unwomen.org/es/articulos/articulo-explicativo/las-correlaciones-entre-desigualdad-de-genero-y-cambio-climatico
- Sevillano, E. (2025, 4 junio). Mujeres en la primera línea de la lucha contra el cambio climático. EL PAÍS. https://elpais.com/extra/medio-ambiente/2025-06-05/mujeres-en-la-primera-linea-de-la-lucha-contra-el-cambio-climatico.html
- United Nations Climate Change. (2022, 11 junio). ¿Por qué el cambio climático afecta a las mujeres de forma diferente que a los hombres?. United Nations Climate Change. https://unfccc.int/es/news/por-que-el-cambio-climatico-afecta-a-las-mujeres-de-forma-diferente-que-a-los-hombres
